Frente a la angustia y clamor del pueblo católico generados por la larga sequía, la Arquidiócesis de Cuenca organizó este martes 19 de noviembre, el día 130 sin lluvias, una procesión con el Señor de las Aguas de Girón.
Décadas atrás se mantenía esta práctica cuando se presentaban épocas de largo estiaje y, de acuerdo a versiones coincidentes, en efecto se desataban las lluvias, lo que motivó que se enraizara esta tradición de fe que en las últimas tres o cuatro décadas no se había vuelto a repetir.
Durante la manifestación religiosa de este martes, en algunos sectores del cantón Cuenca como Nulti, El Valle, Challuabamba, se presentaron lluvias, aunque no en la intensidad y duración deseadas, estas precipitaciones débiles y sectorizadas están activas desde el domingo anterior.
La presencia del Señor de Girón, aunque no surtió el efecto por muchos esperado, no se trata de magia o algo por el estilo, fortaleció la fe de los centenares de creyentes que participaron en la marcha y la Eucaristía oficiada en la Catedral La Inmaculada, hecho que fue destacado por el arzobispo Marcos Pérez Caicedo, sin referirse a las acciones depredadoras del ser humano contra el medio ambiente y la naturaleza.
