Hace aproximadamente ocho años seleccionaron la palabra yangoe que en el idioma huaorani significa abrazo, con ese término bautizaron el emprendimiento iniciado en Quito para poner en su justo valor la producción agrícola ancestral, ciento por ciento orgánica, y los tejidos y otros productos artesanales que utilizan las fibras naturales.

La respuesta de los productores fortaleció la propuesta, sumando y multiplicando los compromisos hasta el punto de que en la actualidad Casa Yangoe cuenta en el país con 15 fincas activas, y desde hace tres años está en Cuenca, contextualizando la traducción del término huaorani en un gran abrazo a la vida.

Todo lo que se encuentra en la casa es ciento por ciento orgánico, de origen natural, “la idea de nosotros es visibilizar al artesano, al agricultor, al campesino que por mucho tiempo ha estado olvidado”, expresa Carolina Vázquez, la responsable de imagen del emprendimiento iniciado por su cuñado, David Arias, ingeniero agrónomo, quien se dedicó el ciento por ciento a la agricultura orgánica.

Un semestre antes de graduarse tuvo una charla de agricultura orgánica que le cambió la vida, comenzando por el arrepentimiento de haber estudiado agronomía, especialidad en la que le enseñaron a contaminar, a envenenar, a matar, comenta Carolina Vázquez, entonces giró sus esfuerzos a la agricultura ancestral, tradicional y cambió todo el esquema en su finca, y de paso nos cambió el concepto y el estilo de vida, procediendo a desintoxicar la tierra, pero cuando salió a vender sus limones se dio contra el planeta, en el mercado se encontró con los intermediarios que le ofrecieron dos dólares por una gaveta de 50 limones. “Prefiero regalar que darles a ustedes mi trabajo, el trabajo del campo que es muy sacrificado”, fueron las palabras de David Arias, según su cuñada Carolina.

“Somos una alianza de campesinos con 15 fincas en el Ecuador, cien por ciento orgánica, sin ninguna clase de químicos, nosotros nos encargamos de calificar a los productores, pero no solamente agrícolas sino también a los artesanos”, subraya la comunity manager. En Cuenca el emprendimiento se ubica en la Benigno Malo y Calle Larga, donde se encuentra de todo, desde una cebolla hasta prendas de vestir de especial manufactura.

En tejidos se encuentra de todo y de todas partes del país: de Otavalo, Zuleta, Nabón, en una vitrina que ha eliminado la cadena de intermediarios, en un proceso de economía circular y de precios justos; lo propio en los productos agrícolas por los que se les paga a los productores el precio que corresponde, y además, a fin de año se les entrega utilidades, como el caso de Don Manuel que está educando a sus dos hijas con esos recursos; por supuesto que se requieren aportes mínimos para el mantenimiento de la casa y otros menesteres, cuenta Carolina Vázquez

Las etiquetas de los productos contienen la información de donde provienen, el tiempo empleado en su producción, como una forma de hacer conciencia respecto al trabajo realizado, subraya.

Por admin