Juan Andrade, coordinador de la Feria de Artes Escénicas.

“Yo creo que es una aventura, hay que buscar nuevas maneras de que el arte se expanda en estas épocas en donde hay muchas expectativas, mucha competencia también”, expresó Juan Andrade, coordinador del primer Mercado de las Industrias Escénicas del Ecuador (Miesc Ec). La programación se desarrolla desde este lunes 2 hasta el sábado 7 de enero en la plaza de El Vado, la parte musical y de exposiciones, y en el teatro Pumapungo, las artes escénicas.

Para Andrade, el mercado tiene la finalidad de posicionar al arte en el centro de la agenda social y económica, buscando conectar la sensibilidad de la creación artística con la realidad práctica de la gestión y el mercado cultural.

Bajo la premisa de que el arte es intrínseco al ser humano y un eje fundamental para dignificar la vida, esta iniciativa nace como una respuesta a los retos actuales de la era digital. No se trata solo de exhibir, sino de garantizar que el artista sea sustentable y que su obra trascienda fronteras.

Desmitificar el «mercado del arte»

Uno de los puntos más innovadores de esta propuesta es el enfoque directo hacia la gestión comercial. «Hay que desatanizar la palabra mercado», puntualizó Andrade en entrevista con Portal Diverso. Así como existen mercados de bienes raíces o turismo, el arte requiere una estructura de compra y venta, con la distinción de que su producto es la sensibilidad y el sentido de la vida.

La feria actúa como el puente necesario entre dos mundos: Los Creadores o los artistas que interpretan la existencia humana a través de la belleza, y los Programadores o gestores: municipios, organizaciones, instituciones, festivales y teatros que buscan contenidos de calidad para sus públicos.

Inspirada en modelos de gestión internacionales y tras 20 años de trayectoria con el Festival Escenarios del Mundo, la feria busca no solo la circulación local en cantones y parroquias, sino también sentar las bases para la exportación del teatro y la música ecuatoriana.

El evento cuenta con una participación de 70 programadores en total, 30 programadores internacionales interesados en la producción nacional, 40 programadores nacionales de diversos puntos del país, indicó el coordinador.

Una apuesta por el «Homo Ludicus»

Más allá de los negocios, el evento reivindica al ser humano como homo ludicus, un ser que necesita recrearse, simbolizarse y gozar de la existencia a través de las artes. Con un equipo técnico y humano volcado a la excelencia, la feria garantiza no solo espectáculos de alta calidad, sino un espacio de networking de alto nivel.

Aunque los resultados de una feria se consolidan a mediano y largo plazo, la expectativa es clara: posicionar el arte ecuatoriano como un referente de valor incalculable y una industria sostenible, subrayó Andrade.

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