El Narcotráfico se ha vuelto esa especie de pelotita incandescente que se lanzan entre políticos para desprestigiar a sus oponentes, y no es de sorprenderse que los propios dueños de la pelotita también entren al juego, muchas veces como árbitros.
Para comenzar a entender las reglas de este funesto juego, es imperativo definir algunos contextos: el narcotráfico mueve grandes cantidades de dinero, según informes, es el “negocio” que más dinero mueve en el mundo, por ello es tan poderoso y tan difícil de combatir. Hablando de capitales contaminados podemos concluir que es propio y más afín al Capitalismo que se encargó de instalar en el subconsciente de la gente, que éxito es sinónimo de acumulación, sin que la ética, los valores y la honestidad, entren en esta carrera desesperada y despiadada por lograrlo.
Aparte de todo el contexto en el que se mueve el narcotráfico y que involucra, sobre todo a los poderosos, algo de lo que no se habla mucho es de las consecuencias sociales y de salud que, por ser un “negocio” que se nutre del consumidor, o sea, de una población adicta, distribuir la droga es imperativo, para ello, en nuestro país usan micro traficantes, que en medio de las necesidades y la pobreza colaboran para sostener un negocio ajeno a cambio de pequeñas cuotas que para ellos puede parecer un cielo donde se puede hasta comer una merienda.
Si se ha conseguido una juventud intoxicada, una población que para consumir necesita robar o asaltar, un importante sector de jóvenes vendiendo coca o haciendo de sicarios en contra de otros micro traficantes tan marginales como ellos, entonces podemos decir que el negocio de la droga está funcionando de maravilla porque los “gerentes” del negocio no están en las calles, están en los Bancos, en los ministerios, en las cortes de Justicia, en los grandes emprendimientos o gerenciando empresas fantasma en paraísos fiscales, y ni siquiera miran abajo hacia ese submundo de la pobreza que ellos han envilecido.
Esta es otra idea que merecerá una nueva reflexión en el futuro. El negocio de la droga funciona paralelo al negocio del petróleo, ese líquido negro que sale de los infiernos profundos, que mueve al planeta mientras lo contamina, que destruye poblaciones enteras y que provoca ambiciones desmedidas de quienes lo necesitan por sobre quienes lo poseen. El petróleo es el causante de casi todas las guerras del mundo, y aunque no está tan desprestigiado como la coca, causa daños comparables.
Los dos negocios se nutren de la industria armamentista, los narcos tienen que estar armados y los invasores que buscan petróleo también. Nuevamente estas lacras que contaminan y destruyen a la sociedad se afincan mejor en el Capitalismo.
