El día de ayer escuchamos un fuerte estruendo proveniente del río Yanuncay. Al salir al balcón para ver que sucedía, me topé con que una retro-excavadora intentaba ingresar al río a la altura de los Tres Puentes. Haciendo las rocas del río a un lado, se abrió paso hasta llegar a la otra orilla, desde dónde, como un barco navegando en el agua, avanzó casi dos cuadras más abajo. Al bajar a preguntar, la respuesta del maquinista fue: “Pregunte al municipio, yo solo manejo la máquina”. Y así lo hice. Pero no tuve respuesta alguna del municipio. Se me ocurrió consultar en Facebook. Utilicé dos grupos cuyo objetivo es el discutir sobre temas concernientes a la ciudad, Cuencanidad al Día y Comunidad Cuenca. Nunca me hubiera imaginado lo interesante que resultaría el hacerlo.
Luego de 24 horas, en Comunidad Cuenca habían ya 140 mensajes, mientras que en Cuencanidad al día el número se disparó a 792 mensajes. La pregunta era bastante sencilla: “¿Alguien sabe que está haciendo la maquinaria del municipio en el río Yanuncay, a la altura de los Tres Puentes?”. La intención, dada mi formación como biólogo, era el conocer que tipo de obra se estaba realizando, puesto que una intervención en el cauce del río no es algo menor y requiere un buen componente técnico. Sin embargo, el tónico de la conversación tomó un rumbo que no me sospechaba.
Una ciudad no está hecha solamente de sus obras civiles y su entorno. Una ciudad está hecha básicamente de personas. Son las personas las que definen cómo se desarrolla una ciudad y la reacción a mi pregunta, resultó ser un termómetro clarísimo de cómo es esa materia prima humana. Aunque la pregunta era legítimamente dirigida a conocer la razón de la intervención en el río, la gran mayoría de quienes respondieron al mensaje, lo tomaron como un ataque político. Todos los seguidores del partido del alcalde de Cuenca, Christian Zamora, salieron a defender a su candidatos y en seguida se me identificó como un seguidor del partido de Daniel Noboa. Nada más lejano a la realidad, puesto que la gestión de Noboa me parece en extremo deficiente.
Algunos otros se dedicaron a lanzar insultos e intentar darle un giro burlesco a sus respuestas. Los insultos y ataques personales comenzaron a crecer casi sin control. De todos los mensajes, apenas dos personas, cuya formación era evidentemente en ingeniería y manejo de recursos naturales, intentaron proveer de una explicación racional. Todo el resto, se convirtió en una batalla visceral y absurda defendiendo partidos políticos con irracionales ataques ad hominem (falacia lógica que consiste en atacar al emisor de un argumento en lugar de refutar sus ideas o evidencias). Lo interesante es analizar este comportamiento desde una perspectiva social.
- Existe una sensación permanente de ataque y manipulación politiquera. Los partidos políticos tienen dividida a la población y en la ciudadanía existe una sensación casi irracional de que “todo es política”. Ya no se piensa en los temas de fondo. Se defiende el culto a una persona o a un partido, y se promueve el odio hacia el resto de personajes políticos o partidos. Es notable la dosis de odio y violencia en las respuestas de las personas.
- Existe una bajísima educación en materia ambiental y en educación en general. El nivel de las respuestas es tan bajo y tan cargado de violencia, que dejan al descubierto un bajo nivel de educación. Ante la necesidad de “defender a un candidato”, los participantes del grupo se olvidan completamente del tema de fondo: el manejo de las cuencas hidrográficas. Solo dos personas trataron el tema de fondo, todo el resto se olvidó del problema a tratar y se dedicó al ataque personal y la politiquería. Es notable que el uso del lenguaje es también bajísimo. Muchas personas usaron un lenguaje y una gramática tan deficientes, que resultó difícil de entender.
- La participación anónima. Una buena parte de las personas usaron o seudónimos o comentaron de manera anónima. ¿Que nos demuestra eso? Que tienen vergüenza de mostrase con su identidad real o son perfiles falsos creados justamente para crear el ambiente de violencia. Para comprobarlo, incité a estos participantes anónimos a responder de manera que dejen al descubierto su identidad. Claramente, resultaron ser militantes del partido del actual alcalde de Cuenca.
- La participación de empleados municipales. Varios empleados del municipio y de ETAPA EP comentaron de manera agresiva y demostrando un completo desinterés (incluso falta de conocimiento) en temas ambientales. Ningún empleado municipal pudo dar una explicación técnica y racional sobre lo que hacía la maquinaria interviniendo en el cauce del río.
- Juventud, divino tesoro. Muchos jóvenes, motivados por sus hormonas alteradas (no los culpo, pasé por lo mismo a su edad), respondieron directamente con insultos y acusaciones hacia mi persona, tachándome de Noboista y anti-alcalde. Traté de incentivarles para que emitieran un criterio racional, pero fue en vano. Primó el “has de ser partidario de …” o improperios de diversa calidad, desde aquellos directos hasta los típicos insultos en siglas (hdp, mmvrg, etc). Y es que incluso para insultar, tienen pereza.
El Fondo del asunto
Gracias a mis amigos periodistas, logré recabar la información que el “calor político” ocultaba. En la administración municipal anterior (hace tres años), pese a las advertencias técnicas, una parte de la orilla del río fue encementada. Afortunadamente, tengo todo eso documentado en fotografías y fue ampliamente cubierto por la prensa. El encementado impide que el agua penetre en el suelo y lo debilita. El suelo pierde su permeabilidad y consistencia lentamente. Dado que se removieron las piedras en algunos tramos del río Yanuncay, lo cual también tengo documentado con fotografías, ahora el río corre con mucha fuerza sin barrera alguna que frene su velocidad. Cuando el agua corre sin control choca fuertemente contra las orillas, erosionándolas. En lugares como aquel que mencioné, dónde el suelo está debilitado y es blanco de la erosión, se va perdiendo el suelo lentamente.
Fruto de este fenómeno, el suelo se derrumba e incluso, causa la caída de los árboles. ¿Que estaba haciendo entonces la maquinaria municipal en ese tramo? Lo que sucedió fue que el municipio, en un intento muy válido por solucionar el problema, envió su maquinaria para tratar de reforzar esta orilla. Desafortunadamente, tuvo que ingresar desde aguas arriba llevando la oruga hacia el lugar de trabajo. En su camino, para poder avanzar, removió varias rocas cuya función es vital para evitar que el río tome velocidad y cause inundaciones.
Conclusión
Aquello que pudo ser simplemente una conversación técnica y racional sobre como enfrentar los problemas de la ciudad, particularmente del río Yanuncay, se convirtió en un cultivo de violencia y batalla política. ¿Que significa eso para la ciudadanía? Este tipo de actitudes es grave porque vuelve ciego al público general, desviando la atención de los asuntos de fondo hacia interpretaciones políticas partidistas. La ciudadanía se olvida del bienestar de su entorno y se torna violenta, generando un culto a los partidos políticos y a las personas que los manipulan. Sin un sentido racional, terminan interpretando todo como una contienda política y dejan de lado aquello que es importante, las soluciones a los problemas reales de la ciudad. Por otro lado, queda claro que existe una amplia manipulación mediática en redes sociales por parte de los propios partidos políticos. Mediante perfiles anónimos y pseudónimos, llenan de mensajes que incitan a la violencia en las redes sociales.
¿Cómo se manifiesta eso en la ciudad? Esto es visible en el desarrollo de la ciudad. Existe una creciente sensación de violencia y de inseguridad en Cuenca. La gente ha perdido su sentido crítico y es fácilmente manipulada por los partidos de turno. La ciudad descuida su entorno natural, su ambiente y el trato entre las personas se vuelve muy poco cordial. Ese mismo proceso ya lo viví en Quito, dónde la gente terminó perdiendo el cariño por su ciudad y convirtiéndose en personas agresivas, violentas y de muy baja educación. Cuenca va en ese mismo camino, a menos que la gente reaccione y no se deje manipular por claros intereses politiqueros o económicos. La gente de Cuenca ya no es la misma y ha perdido su capacidad crítica bajo la influencia de la politiquería. La ciudad camina vertiginosamente hacia un deterioro de su entorno físico y social. ¿Nos convertiremos en títeres de la política sucia? ¿Será Cuenca una ciudad dónde la gente haya perdido la cordialidad, el sentido crítico y la educación que alguna vez la hizo diferente del resto del país?
