En 1977, la Arquidiócesis de Guayaquil recibió de la Iglesia Católica de la República Federal de Alemania la donación de tres campanas de gran tamaño y peso.

En 1978, por pedido del arzobispo de Cuenca, Ernesto Álvarez, las campanas fueron traídas a Cuenca para que sean colocadas en la Catedral Nueva dado que el arzobispo de Guayaquil, Bernardino Echeverría, no tenía un lugar donde colocarlas.

En 1983, las campanas fueron regresadas a Guayaquil, no pudieron ser instaladas en las torres de la Catedral de Cuenca, su enorme peso, cerca de dos toneladas cada una, podría haber hecho colapsar la estructura de las torres.

En 2024, gracias a las gestiones del arzobispo de Cuenca, Marcos Pérez, y a la generosidad de la comunidad misionera de Santa María del Fiat, que las adquirió y custodió durante varios años, las campanas fueron trasladadas desde la Casa de Convivencias de Olón a la Catedral Vieja donde en la actualidad son conservadas y expuestas como parte del patrimonio histórico y religioso de la ciudad.

Estos días son parte de la exposición de objetos religiosos y vestimentas eclesiales que, en el marco de las festividades del Corpus Christi, está abierta hasta el próximo jueves 26 de junio en los espacios de la Catedral Vieja.

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