“El periodismo debería ser el contrapoder, no el eco del poder. Hacer lo correcto tiene un riesgo. Cuando se ignora la verdad es cuando la sociedad se corrompe. La verdad es la verdad, no puede ser torcida ni desgarrada, porque entonces ya no sería la verdad y habríamos perdido nuestra brújula moral”.
En una emotiva ceremonia marcada por la reflexión sobre el rol de la comunicación en la democracia, la Asociación de Trabajadores de los Medios de Comunicación del Azuay (TMCA) celebró el 35.º aniversario de trayectoria institucional. Durante el evento, se destacó la resistencia del periodismo profesional frente a los intentos de censura y la creciente ola de desinformación que enfrenta la sociedad actual.
La noche de gala efectuada el viernes 9 de enero en el teatro Sucre y que contó con la presencia de varias autoridades, representantes institucionales y líderes comunitarios, entregó las Estatuillas TMCA a las y los periodistas más destacados en los diferentes ámbitos de la información y comunicación y reconoció a los profesionales que cumplieron 25, 30, 40 y 50 años de trabajo. En el acto el gremio suscribió un convenio con la Universidad Católica de Cuenca para el otorgamiento de becas de especialización a los periodistas que efectúen destacadas publicaciones.
Las estatuillas fueron entregadas a los comunicadores Martha Cardoso, Diario Expreso, Miriam Arévalo, Rosa Pulla y, como una excepcionalidad, a las Defensoras y Defensores del Agua. Los reconocimientos se otorgaron a los comunicadores Alejandro Pineda, por sus 50 años de servicio; Oswaldo Bermeo, 35 años; Diego Cáceres, Boris Romoleroux, Robert Puglla, Juan Pablo Carchi, 30 años de trabajo; Jorge Ramírez, Patricio Arévalo, Javier Caivinagua, 25 años de servicio.
Un Pilar para la Democracia
Bajo la premisa de que «el periodismo es un oficio esencial para la democracia», Francisco Ramírez, presidente de la Asociación, potenció la labor de informar, educar y, sobre todo, fiscalizar al poder. En un contexto donde la tecnología facilita la propagación de noticias falsas, el ejercicio periodístico se reivindica como un servicio que empodera al ciudadano y actúa como el contrapoder necesario para evitar la corrupción social”, dijo.
«La prensa libre ha resistido a tiranos y aprendices de dictadores. Nuestro trabajo siempre va a incomodar a alguien, pero cuando se ignora la verdad, la sociedad se corrompe», manifestó durante su intervención.
Efectuó un llamado enérgico a las autoridades y a la ciudadanía para garantizar el respeto al trabajo investigativo. Denunció que el periodista enfrenta riesgos constantes al denunciar el mal manejo de fondos públicos y violaciones a la ley, en este sentido la prensa jamás debe ser perseguida, sino protegida para asegurar la salud moral del país.
«Hacer lo correcto tiene un riesgo, pero la verdad no puede ser torcida. Sin periodismo, el país se cae en pedazos».
Deporte extremo
En representación de los galardonados, Yaku Pérez calificó al periodismo de investigación como un «deporte extremo» que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes ejercen este oficio y se dedican a la defensa del territorio. Citando el dato alarmante de que cada 48 horas es asesinado un periodista o un ecologista, Pérez destacó que la visibilidad de luchas emblemáticas como Río Blanco, Molleturo y Quimsacocha no sería posible sin la «atalaya» de los medios de comunicación.
«Existe una complementación singular entre la prensa libre y los ecologistas. Somos los custodios de la biodiversidad, pero sin la amplificación de los medios, nuestra voz no llegaría al resto del mundo», enfatizó.
«La comunicación crítica e irreverente es la que cambia la historia. Gracias a los comunicadores por ser la luz en los momentos de oscuridad social».
