El debate queda planteado. ¿Modernización necesaria o retroceso en conquistas laborales históricas?
El Ministerio del Trabajo de Ecuador, a través del Acuerdo Ministerial MDT-2026-046 firmado por el ministro Harold Burbano, abrió un nuevo frente de tensión en el país al introducir la llamada «jornada laboral eficiente para el desarrollo».
La normativa citada por el medio digital Saravisión, permite distribuir las 40 horas semanales en jornadas de hasta 10 horas diarias y, mediante acuerdos entre empleador y trabajador, extenderlas hasta 12 horas al día bajo esquemas de compensación con descanso. Además, incorpora la figura del «banco de horas», que posibilita acumular y redistribuir tiempo trabajado según las necesidades empresariales.
Uno de los puntos más controversiales es que, mientras no se superen las 40 horas semanales, estas jornadas no generarían recargos del 25, 50 o 100 por ciento por trabajo suplementario o extraordinario. En la práctica, un trabajador podría laborar más horas en determinados días sin recibir el pago adicional tradicional, siempre que luego se compense con descanso.
La reacción fue inmediata. La Asociación de Abogados Laboralistas del Ecuador rechazó la medida y la calificó como una regresión de derechos. Argumenta que el acuerdo contradice el artículo 47 del Código del Trabajo, que fija la jornada ordinaria en 8 horas, y vacía de contenido el artículo 55 respecto a los recargos por horas extras.
Para los laboralistas, el concepto de «flexibilidad» desarticula la previsibilidad del tiempo laboral y debilita el derecho al descanso efectivo. También advierten que el banco de horas podría abrir la puerta a abusos y a descuentos bajo la figura de «horas adeudadas».
Desde el Gobierno se sostiene que la reforma busca dinamizar el empleo, especialmente para jóvenes y mujeres, y adaptar el mercado laboral a nuevas dinámicas productivas. Sin embargo, para sectores jurídicos y sindicales, el costo podría recaer en la estabilidad y protección del trabajador.
El debate queda planteado. ¿Modernización necesaria o retroceso en conquistas laborales históricas? La batalla legal y política apenas comienza, y el reloj laboral ya empezó a marcar hasta 12 horas.

