Por Hugo el Búho

Diosito mío, diosito de los ricos y famosos, diosito de las que vamos a misa en épocas de campaña electoral, diosito de las rubias al apuro, de las que sufrimos por los pobres que no son atendidos en esos hospitales para pobres. Diosito de mi marketing, de mi Instagram, de mis carteras de 40.000. Diosito de las esposas de ricos y famosos, de las que necesitan iglesia vacía para confesar sus llenuras.

He venido aquí para que contemples mi belleza virginal, para que Proverbios 31:30 se conmueva con mi pose de Santa Devota de las botas de 50.000. Diosito de los bananeros y sus polvillos mágicos, ten compasión de nuestros millones, y haz que la cholada del Ecuador siga apoyando a mi Daniel. Haz que esas encuestas donde la mayoría lo desprecia se conviertan en pan y en vino para nuestros amigos del partido.

Que nadie ose cuestionar a mi esposo ni a su gracia divina. Que sus jueces y sus fiscales y sus vasallos le sean eternos. Dale fortaleza para que allane y encarcele y estigmatice a todos esos amarguetes y correístas. Diosito, haz que los pobres vayan a él, que crean en sus promesas y en su verbo celestial de dos palabras glaciares.

Yo sé que tus apóstoles y tus santos me miran de reojo. Yo sé que soy observada por mis lujos y mi presencia de reina contemporánea. Pero soy humilde mi dios. Si algo me falta en inteligencia, me sobra en ropa cara y a la moda. Porque yo no soy solo un dato, también soy data, aplico lenguaje inclusivo en mis seguidores.

Alabada sea tu gracia, diosito, y tu buen gusto al dejarme entrar y ser fotografiada para mi Instagram y mis fans. Aleluya, Jehová, y que los demás aleluyas se conviertan en votos para ADN, Asociación De Nar… Narcisos.

Amén, diosito. Y vota por mi esposito.

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